Die Verwandlung / La transformación

Biblioteca Bilingüe

KafkaPortada LANGRE

Colección Biblioteca Bilingüe 160 págs. Madrid, 2017
Traducción de Luis Saiz Calleja y Enrique Girón

ISBN 978-84-944810-4-8

Poco se puede decir ya del escritor sobre el que se han realizado decenas de millares de estudios, y que ha dado lugar al epónimo de uso constante que mejor define a nuestro mundo: kafkiano.

El escritor que vio desmoronarse el Imperio Austro-Húngaro, una de las más grandes potencias occidentales, esa nación de naciones que tan bien describió Musil, supo vaticinar –antes que George Orwell o Samuel Beckett–, el absurdo y los horrores que esperaban al ser humano en el siglo XX: la insignificancia del individuo en su triste cotidianeidad, su impotencia ante la implacable maquinaria del Estado, su sometimiento siempre cruel y arbitrario a decisiones tomadas por personajes sin rostro, la incomunicación radical del individuo incluso con los seres más cercanos…

El judío que se libró de padecer las Leyes de Núremberg y, probablemente, de ser enviado a un campo de concentración o de exterminio –la tuberculosis acabó con él pocos años antes, a los cuarenta años–, apenas pudo concluir la enorme obra que se había propuesto escribir dejándonos una obra fragmentaria pero de una enorme potencia generadora.

Su obra no es reflejo, sino reacción ante una vida insignificante de burócrata,  la jaula de una existencia anodina de la que quiere escapar dando rienda suelta a una imaginación desbordante con el temor permanente de rozar la locura.

En el fondo son los problemas existenciales de un joven que quisiera adaptarse a su entorno, encajar en su familia, ciudad y país, pero por más que lo intenta, no puede porque su verdadera vocación es dedicarse a la literatura.


Son muchas las opiniones que se han vertido sobre la correcta traducción del título original (Die Verwandlung), pero creemos que la intención de Kafka al utilizar ese término neutro, era no dar lugar a interpretaciones concretas y por ello eligió una expresión sin connotaciones ni referencias a la literatura latina, ni tampoco a la entomología ni a la doctrina cristiana.

El título alemán podría haberse traducido también como  La transfiguración, o incluso     La transubstanciación, como señala irónicamente Kurt Weinberg, aludiendo a esa pasión y muerte, casi cristianas, del sacrificado protagonista, que sobrelleva su desgracia con serenidad y resulta más humano que su propia familia.

No obstante, un título así también hubiera condicionado obviamente la lectura de la obra, inscribiéndola en un marco concreto –muy diferente– y circunscribiéndola a una interpretación limitada y por tanto empobrecedora.

Sabemos, claro está, que Kafka admiraba a Goethe y a Flaubert ¿pero existen pruebas de que Kafka leyera a Ovidio? En sus diarios desde luego no aparecen referencias a ello.

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